Raúl Guerrero
“Esta región hay que reconstruirla como fue, más que como muchos quieren que sea”

Para Raúl Guerrero, la existencia de identidades como sentimiento de pertenencia, depende de la escala espacial donde se busque, donde se confronta la mundialización que privilegia las redes económicas con la territorialidad más apegada a la identidad geográfica e histórica.
Dice que para hablar de la identidad regional no puede evitar su “ropaje de profesor de historia”, con el que se viste para hablar de la Vieja Frontera, que tenía a Concepción como capital militar, de la independencia de Chile, de la Guerra a Muerte y del poblamiento de las distintas zonas geográficas de la región.
Menciona además los movimientos que tuvieron a Concepción como escenario de sublevaciones contra el centralismo opresor de Santiago en el siglo XIX.
Por otro lado, la agricultura y la industrialización a partir del carbón serían las actividades socioproductivas que caracterizan históricamente la identidad en la región, con sus impactos en las formas de vida, en la economía y en la política.
Afirma que de Arica a Magallanes, Chile tiene una unidad nacional en base a una fuerte identidad que ensombrece posibles identidades locales que no tendrían la misma fuerza. Lo que junto a determinantes geográficas, dificultan la construcción de una identidades regionales más allá de lo histórico y hoy de lo económico; más bien se constatan identidades a una menor escala.
De esta manera, las identidades mapuche y minera del carbón, como las más importantes, generan cierto conflicto por la reivindicación de formas de vida contrapuestas a las actuales reconversiones económicas.
Su sueño de región se proyecta en la reconstrucción de lo que alguna vez fue, con bosques nativos y una producción sustentable en la zona: “en vez de una red o un espacio recorrido por redes, yo prefiero un territorio con su identidad”.