Jóvenes en el gran Concepción
EL NEXO DE LA IDENTIDAD Y LA DIVERSIDAD
El taller se realizó en dependencias de la Universidad del Bío Bío, el día 10 de julio. En él participaron 9 jóvenes, provenientes de distintas tendencias y agrupaciones artísticas, políticas y de minorías sexuales.
A partir de diversas temáticas relevantes tratadas en el taller, los participantes establecieron las principales adscripciones, la identidad penquista, identidad cultural, identidad urbana e identidad mixta.
En primer lugar, aparecería el elemento de pertenencia socio territorial al Gran Concepción, basado en la denominación de penquistas, vinculándose a la recuperación de espacios y a la difusión de la cultura, en las que aparecerían instancias tanto de autogestión como de estrategias de la mano a fondos institucionales, manteniéndose los objetivos fundamentales.
Estrechamente ligada a ésta, aparece la identidad cultural, definida a partir del rico medio artístico en que se engendra. Ello debido a que, el Gran Concepción, sería un amplio espacio de creación de arte y cultura, imagen que inclusive se proyectaría a nivel nacional, como ocurriría con la denominación de Concepción, como la cuna del rock.
También se haría referencia a una identidad urbana, la cual vendría a definir estilos de vida y formas de ser de sus habitantes, ya que la ciudad, al congregar una multiplicidad de actores que habitan, estudian o trabajan en ella, contribuiría a una característica diversidad de manifestaciones cotidianas: “Yo veo Conce como un centro, las gentes vienen de la periferia a trabajar, la identidad de Conce se forma de otras identidades…” (Oscar Vidal, Agrupación Literaria Carnes Tolendas)
Por último, se resalta la presencia de una identidad mixta, en donde la diversidad sería un factor de suma relevancia, en donde el constante flujo de personas, información y tendencias, serían los elementos que, convergentes, nutrirían la definición de la urbe.
De acuerdo al análisis de estos puntos, se definió la insuficiencia en una definición que solamente hiciera alusión a una condición etárea. Debido a esto, los jóvenes participantes se autodefinieron a partir de una serie de elementos en que se reconocería la diversidad de caracteres configuradores de su identidad.
Así, dichas características se vincularían a una definición artística y territorial, en donde el medio urbano sería comprendido como un escenario móvil, y que estaría en constante generación de nuevas definiciones y sentimientos de pertenencia; así, se define una identidad juvenil urbana, específicamente ubicada en la realidad y cotidianeidad del Gran Concepción.
Esta identidad reconocería su origen en diversos movimientos o manifestaciones artísticas, sexuales, educativas, deportivas, ambientales y políticas, en donde los propios jóvenes serían los actores claves, en donde las principales características serían la solidaridad, la autonomía y la independencia de acción y objetivos, y como una identidad promotora y generadora de cambios.
Así mismo se señala la existencia de otras adscripciones: las provenientes del mundo sindical y los/as trabajadores; el pueblo mapuche, rural y urbano; las diversas manifestaciones culturales, referidas a la producción artística y numerosas expresiones; y, por último, la evangélica, definida como conservadora y generadora de conflictos con otras identidades, como las de minorías sexuales.
En relación a los sueños comunes, esta identidad enlaza la perspectiva de desarrollo local y endógeno, y el fortalecimiento del capital social y, sobre todo, cultural. A la vez plantea la necesaria recuperación, apertura y concreción de espacios de desenvolvimiento de la cultura, sus diversas tendencias y la visibilización de éstas: “En lo cultural sueño con que se den más espacio para que se desarrolle la cultura” (Valentina, presidenta juventudes PPD)